Seguridad

Qué pasa cuando un matafuego no recibe el mantenimiento correcto

18 de septiembre de 2026 · Por Matafuegos Pesse · 5 min de lectura

El 8 de mayo de 2026, Guillermo Strula, de 65 años, murió en el acto en un local de Sáenz Peña, Chaco. Estaba recargando un extintor de gran porte cuando el cilindro cedió. Otro empleado quedó gravemente herido. El dueño del local fue imputado provisoriamente por homicidio culposo. El local, clausurado.

El fiscal a cargo de la causa fue directo: "Las casas de matafuegos están reguladas por normas IRAM e ISO, justamente para controlar este tipo de materiales que trabajan con presión". Las pericias apuntaron a irregularidades en las condiciones de trabajo y en el estado del equipo.

Este caso extremo ilustra algo que los técnicos del rubro conocemos bien: un extintor descuidado no es solo un equipo que puede fallar al apagar un incendio. Es un cilindro a presión que, en ciertas condiciones, representa un riesgo en sí mismo. A continuación explicamos qué falla, por qué, y cómo se previene con el mantenimiento correcto.

Los extintores tienen una vida útil máxima de 20 años desde la fecha de fabricación. Pasado ese plazo, el cilindro debe darse de baja aunque esté en perfectas condiciones aparentes. No es burocracia: es la garantía de que el equipo responde cuando lo necesitás — y no cuando no debería.

El problema que no se ve: el óxido interior

El mayor riesgo de un extintor envejecido no está en la carga, sino en el cilindro. Con el tiempo, especialmente cuando el equipo se almacena en condiciones inadecuadas, el interior del cilindro desarrolla oxidación que debilita progresivamente la pared metálica.

El escenario más frecuente que vemos en el campo: el matafuego pasa años apoyado en el piso de un depósito, una cocina o un pasillo. Se moja con el baldeo del piso, se seca, se vuelve a mojar. La humedad actúa sobre la base del cilindro desde adentro y afuera. A simple vista, el equipo parece normal. El manómetro puede incluso indicar presión correcta.

"La gente normalmente los deja apoyados en el piso, se moja, se lava el lugar y eso genera óxido. Un cilindro en ese estado no está en condiciones de recargarse — y cuando lo hacés sin revisarlo antes, corrés un riesgo innecesario." — Técnico en mantenimiento de extintores

El peligro concreto aparece en el momento de la recarga. El nitrógeno se inyecta a alta presión para presurizar el agente extintor. Si la pared del cilindro tiene zonas debilitadas por corrosión, esa presión puede ser suficiente para provocar una detonación.

El manómetro: el dato que nadie mira

Todo extintor presurizado tiene un manómetro — el "relojito" que indica si la presión está en rango correcto (zona verde), baja (zona roja izquierda) o excesiva (zona roja derecha).

Ese indicador tiene que leerse antes de cualquier recarga. Un manómetro trabado o bloqueado puede mostrar presión normal cuando la real es mucho mayor — o puede no responder al incremento de presión durante la carga.

"Si el relojito está trabado, podés estar dando más presión de la necesaria sin darte cuenta. Por eso revisamos el manómetro antes de cualquier recarga — es el paso que marca la diferencia entre un servicio bien hecho y uno que no lo es." — Técnico en mantenimiento de extintores

Una empresa habilitada inspecciona el manómetro, verifica que se mueva libremente y controla la presión real con instrumental de calibración antes de inyectar carga. Una recarga informal, sin ese control, es una apuesta.

Las fechas que hay que conocer

⚠️ Cómo verificar la fecha de fabricación de tu extintor

Buscá en la parte inferior del cilindro o en la etiqueta original una fecha grabada o estampada en el metal. También puede figurar en la etiqueta de servicio del último mantenimiento. Si no encontrás la fecha y no sabés cuántos años tiene el equipo, consultá con una empresa habilitada — en algunos casos el equipo debe darse de baja directamente.

Cómo almacenar un extintor correctamente

El almacenamiento define cuánto dura un extintor y en qué condiciones llega a cada revisión. Estas son las diferencias concretas:

✓ Correcto

Colgado en soporte de pared, a altura accesible (parte superior a no más de 1,5 m del piso). Sin contacto con el suelo. En lugar seco, ventilado, sin exposición directa al sol ni a temperaturas extremas. Señalizado y visible desde cualquier punto del sector.

✗ Incorrecto

Apoyado en el piso. En rincones donde se moja con el baldeo. Detrás de muebles u objetos que lo obstruyen. En sectores con humedad permanente (baños, cocinas sin ventilación, depósitos sin techo impermeable). Sin señalización.

El soporte de pared no es solo una cuestión de orden: es lo que evita que la base del cilindro acumule humedad durante años. Un extintor bien colgado llega a su revisión anual en condiciones. Uno que pasó dos años apoyado en el piso puede no estar en condiciones de recargarse con seguridad aunque por dentro parezca intacto.

Lo que hace la prueba hidráulica

Cada cinco años, la normativa exige someter el cilindro a una prueba hidráulica: se llena de agua y se presuriza a 1,5 veces la presión de trabajo, durante un tiempo determinado. Si el cilindro resiste sin deformación ni pérdida, se aprueba y se timbra con la nueva fecha. Si no resiste, se descarta.

Esta prueba es la única forma de verificar la integridad estructural del cilindro sin esperar a que falle en condiciones reales. Un cilindro que no pasa la prueba hidráulica, por definición, no es seguro para ser recargado y presurizado.

📋 Resumen: señales de que tu extintor necesita atención urgente

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